domingo, 15 de octubre de 2017

Empate contra el líder



Atleti 1 - Barça 1

Llegaba el líder a estrenar el Metropolitano sin haber perdido un solo punto en sus siete partidos anteriores. Llegaba yo de dos semanas de grabación en la cara B del Cari-be y un jet-lag como el de la segunda parte del Atleti.
La previa, en el bar del barrio de mi hermano, en La Alcazaba de Almería (anuncio gratuito por sus pinchos de sandwich y almendras peladas). Una Mahou Maestra para olvidar la Presidente "vestida de novia" de República Dominicana y Santa Teresa "a la roca" en vísperas de la doctora de la Iglesia y como queriendo olvidar el desfase horario a golpe de ron. 
Me retrasé y no pude llegar a tiempo a mi cita tuitera con las dos atléticas a las que les guardo sus pulseras haitianas y rojiblancas fabricadas ex profeso para la gente buena y rojiblanca. Palabrita.
Mi hermano y un servidor acudimos al estadio con sendas banderas rojiblancas. Dentro había cientos de banderas españolas y sonora pitada (al más puro estilo vikingo) contra Piqué y su antimadridismo. Por cierto, otro partidazo del marido de Shakira. Impresionante el internacional español. Ni un insulto a los catalanes, ni un cántico ofensivo. El Frente Atlético estuvo soberbio. Tampoco hubo banderas preconstitucionales ni símbolos con ideologías totalitarias. Hasta me pareció ver alguna bandera de la Comunidad Valenciana y de la nuestra, la de Madrid. Lo dicho, un sobresaliente para los jóvenes del fondo sur que no pararon de animar sin necesidad de recurrir al insulto. Ejemplares.
La primera parte empezó con Messi vestido de azul Agüero y fallando una rápida incursión con tiro al lateral de la red. Mal presagio. Pero no. El Atleti fue a por el partido y Griezmann tuvo dos claras que sacó su portero en dos intervenciones de mérito. Y claro, los más listos de la grada echaron en cara al gabacho su falta de puntería y se acordaron de Diego Costa y de Vitolo. Ni una palabra del TAS ninde los culpables de la sanción que nos ha impedido fichar y alinear. Lo de siempre.
A los veinte minutos. Con el Atleti encendido y la grada empujando, Saúl se saca un derechazo desde fuera del área y mete el mejor gol que se ha visto en este estadio desde su inauguración. Por cierto, ayer tampoco se volvió a llenar. Insisto: nunca de llenará. Hay demasiada zona VIP.
Luego Carrasco falló la suya y Messi se reservó para la segunda mitad. 
En el descanso, bocata rico de pollo con mostaza y reparto de pulseras haitianas entre los amigos atléticos de fondo.
Las deis horas de desfase me estaban crujiendo. Y el Atleti no aguantó mucho más. En la segunda parte el Barsa se exhibió y Oblak hizo horas extras. Messi lanzó una falta al palo y el pobre Luis Suárez empató volviendo a demostrar que es tan Buen delantero como estúpido integral. Sus gestos, sin motivo, a la grada, merecen una ejemplar sanción.
Y cuando no podíamos contragolpear ni casi detener el vendaval del líder, en el descuento, Griezmann hace una falta por detrás. Falta al borde del área. Messi coge la bola. Algunos de van para evitar el inevitable atasco de salida. Mateu sonríe. Oblak embolsa y final. Suspiros y algunas preguntas. Nadie se explica la indolencia de Gaitán, el freno del Cholo al contraataque y la obsesión por conservar el resultado. La falta de puntería arriba, el exceso de regate de Carrasco, el mal partido de Koke, por qué no sacó antes a Torres o el misterio de Vrsaljco. Y sin embargo, ahí estamos, en mitad de la polvareda de los de arriba, saliendo del Metropolitano.
Ahora a asegurar contra los azeríes, que en la Champions nadie regala nada.
Y siempre, siempre, aúpa Atleti.
Me voy a la cama.

domingo, 1 de octubre de 2017

Que marque Oblak



Leganés 0 - Atleti 0

El derbi regional en Butarque fue un coñazo. Tuve fiesta en mi terraza de Villaverde, orientada al ParqueSur. Y no se oía nada. No sé si por la cantidad de cerveza con la que acompañamos los pollos asados, por el vino que vino de Euskadi o por las copas de después. Lo cierto es que mientras mis crías y las de mis amigos veían la tele yo me puse el partido en el móvil. De fútbol, ni hablar.

El Leganés, que sólo había recibido tres goles en seis partidos, ya lleva siete. Partidos, no goles, que es lo que nos hubiera gustado. Pero es que Vietto quiere y no puede (lleva 26 partidos con la rojiblanca sin marcar. Demasiados, Cholo. De verdad....). Griezmann puede y no quiere (gracias, Cholo, por quitarle con empate a cero y demostrarle quien manda. Esto es un equipo, no una acumulación de estrellas mediáticas). Torres quiere, puede, pero no le dejan. Solo recibe melones y tiene pocos minutos y nula continuidad, algo que mina la confianza del más pintado. 

Después del encuentro en Leganés mi amigo Youssef me envió un mensaje de voz por guasá con sus impresiones desde Casablanca. Como siempre muy educado y respetuoso, aunque no estemos de acuerdo en el rendimiento de algunos de los futbolistas de la plantilla. De sus palabras me quedo con dos frases que resumen nuestro sentir y lo de ayer en el campo pepinero: "Somos del Atleti, no de tal o de cual jugador" y "Me da igual quién marque, como si lo hace Oblak". Y me pareció fantástico. Imaginé al porterazo que superó a Courtois que, a su vez, había superado a De Gea. Le vi haciéndose los paradones de ayer salvando un punto de oro y marcando un gol. Se me puso la sonrisa que le falta al esloveno. Qué grande es Oblak, coño. Es un gigante. 

Del Cholo, una vez más, y a mi pesar, creo que la volvió a cagar. Lo intentó con defensa de tres, después preparando el contraataque con todo. Los cholocambios no surtieron efecto. Y aunque es cierto que el miércoles se dejaron la moral frente al Chelsea y que jugar otra vez el sábado es un agravio comparativo con otros equipos de la Liga que han jugado el martes en Champions y les han puesto su partido el domingo, no es excusa. Eso ya lo sabíamos antes de empezar la temporada. Siempre ha sido así. Dicho esto, siempre con el Cholo. Y con el equipo. Necesitamos como el comer que los de arriba se pongan las pilas (ayer solo dos tiros a puerta: un remate de cabeza de Godín y un lanzamiento de Saúl). Es importante que vuelva Griezmann, que Gameiro sea el del Sevilla, Gaitán el del Benfica y Torres tenga el cariño, el respeto y la continuidad que el cuerpo técnico le escatima. Pocos tan atléticos como él. Será el propio Torres el que decida cuando retirarse porque se dé cuenta de que no puede sumar más. Y si vemos que la cosa no funciona, que marque Oblak.

Siempre Atleti.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Cuando no pierdes sino que te ganan


Atleti 1 - Chelsea 2

Era el estreno del Atleti en el Metropolitano. En un día de diario, coincidiendo con la hora punta del tráfico en la capital. Había tanto temor al Chelsea como al más que probable atasco. Al final se cumplieron los dos peores augurios. Los del equipo londinense dirigido magistralmente por un italiano y con media plantilla de españoles, nos dieron un auténtico repaso. El atasco, si en la llegada fue serio, en la salida del estadio, con la mala leche de que te pasen por encima y te dejen sin argumentos ni excusas posibles, fue histórico. Como el estreno del estadio en la máxima competición continental. Por cierto, vinieron 2.000 hinchas del Chelsea que, aparte de beber cerveza, apenas tuvieron presencia ni antes, ni durante, ni después del partido. Sólo se les oyó cuando marcaron el gol de la victoria en el descuento. Como para no.

Del partido ya se ha dicho todo. Simeone tenía toda la razón. En la previa le preguntaban quién era favorito y, por ende, quien era mejor entrenador, si Conte o él. Y nuestro gurú argentino, con la humildad que le caracteriza, fue muy claro: "Conte es el favorito, él es mejor". Y así fue. Salió el italiano con cinco centrocampistas por los tres del Cholo. Y las matemáticas no fallan. Cinco son más que tres. Se hicieron con el centro del campo y generaron ocasiones para haberse ido al descanso con un 0-3. Lanzaron una al palo, Oblak tuvo que meter horas extra y los delanteros del Chelsea tampoco estuvieron demasiado afortunados. Mención aparte merece el atlético de familia y ex vikingo de profesión, Morata. Impresionante el nueve blue. Partidazo de delantero centro clásico. Comiéndoles la tostada a nuestros dos centrales. Un gladiador. Y encima marcó el empate.

El Cholo se equivoca porque arriesga. Y no nos gusta cuando no sale el experimento, pero es nuestro líder. A mí, aunque no me guste (salga o no salga) siempre le voy a apoyar en sus decisiones. Esto no quiere decir que me corte a la hora de opinar. Faltaría más. Que para eso soy un cliente del Wanda y del fútbol moderno y tal y tal. Pues eso, que el Cholo teniendo los ingleses una defensa con tres centrales no apostó por las bandas. Y que Griezmann (hay que ficharle, a ver si viene antes de enero. Madre mía qué inicio de temporada de Antoñito. Me recuerda al que vino de la Erreala. Hasta Navidades no empezó a funcionar. Esperemos que se incorpore pronto) y Correa se empeñaban en entrar por el medio. Y en echar el balón hacia atrás. Y claro, todo el mundo lo veía, pero no. Que el que tenía que estar ahí para recibir de espaldas en el borde del área y bajarla y ponérsela a los compañeros de frente para zumbarla era Fernando Torres. Y el Frente Atlético, que quiere al Cholo casi tanto como yo, empezó a cantar como insinuando. Y repasaron, uno a uno, los cánticos dedicados a todos los futbolistas del Atleti que estaban en el banquillo. El Cholo los sacó con el profe Ortega a calentar.

La primera parte fue azul y acabó con nuestro equipo por delante. Gol de penalti. Que sí, que lo fue, pero que de esos antes no nos pitaban ni uno. Y lo marcó el que los celebra de aquella manera, el que se dedica a todo menos a hacer lo que mejor sabe: jugar al fútbol. Vuelve, Antoñito, queremos volver a tratarte de don, don Antonio. Vuelve, coño.

En la segunda mitad, más de lo mismo. Empata Morata y comienzan los cambios. Sale Torres demasiado tarde (y aún así, traduciendo melones recibidos en balones templados para seguir jugando). Giménez y Gaitán (sorpresa general) y responde Conte a los tres centrales del Cholo con dos delanteros para entrarnos por bandas. Justo lo que no habíamos hecho nosotros en la primera parte. Aún así aguantamos el empate injusto. El partido recordaba el que jugamos nosotros en Roma donde merecimos ganar holgadamente y, para nuestra desgracia sólo pudimos traernos un punto. Ahora parecía que íbamos a ser la Roma. Pero no. Somos el Atleti. Y ellos el Chelsea. Y en el descuento Koke hace una falta cerca de nuestra área al pelochos brasileño que es su central. De espaldas a nuestra portería, con un balón que no iba a saber jugar. Falta en el descuento, sí. Koke. Cerca del área. En fin... de primero de fútbol. El disgusto en el Metropolitano fue monumental. El oh de la grada cuando el refrí pita la falta se oyó en el kurdistán azerí del Qarabaj. Gol.

Al día siguiente llego al trabajo y los vikingos de siempre me vienen con el cuento: "ayer perdísteis". Pero les expliqué que no, que estaban equivocados. Que nos había ganado el Chelsea, En todo y a todo. Que una cosa es perder, y otra que te ganen. Pero no sé por qué me empeño, esto tampoco lo pueden entender.

Y ahora a por los del pepino a pepino. Cambio de competición. Tres puntos en juego. A no dejar de creer. Siempre Atleti, oé.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Hernández y Fernández



Atleti 2 - Sevilla 0

Hernández y Fernández, Lucas y Gabriel. Dos canteranos. Uno recién llegado con 21 años, otro de salida con 34. Central y medio centro. Dos colosos en la recuperación y generosos en la distribución. Siempre atentos para ayudar al compañero, dos pulmones, columna vertebral. Partidazo ayer de los dos frente al Sevilla. 

El hijo del francés Hernández estuvo soberbio junto a Savic sin que nadie echara en falta al imperial Godín. El gran Gabitán Fernández se metió una carrera memorable para recuperar un balón en un contraataque sevillista sin tocar al delantero para evitar la expulsión. Tenía tarjeta. Impresionante. Casi me rompo las manos de aplaudir. Brutales los dos.

El partido, en horario inusual, porque a las 13:00 uno no sabe si desayunar, comer o hacer una mierda de esas de "brunch" que ni chicha ni limoná. Yo, por si acaso, me apreté un desayuno como Dios manda en casa y, como tengo familia junto al Metropolitano, me invité a comer después del vermú tras acabar el partido. Muy bien. Todo riquísimo.

La asistencia, muy buena, aunque con tanto palco VIP no creo que se llene nunca de aficionados. Quizá este miércoles, en Champions contra el Chelsea, se pete de espectadores. Pero no de aficionados.

Hoy el speaker se contuvo y volvió a sonar la grada. Muy bien el frente y mucho mejor cuando se oía cantar a todo el estadio. Como dicen mis hijas, "el nuevo Calderón" va tomando cuerpo. Nos vamos poco a poco ahormando.

El Sevilla, de negro, (odio eterno al fútbol moderno) plantó cara la primera mitad. Savic casi marca en propia meta. Pegó en el palo. Y es que han cambiado muchas cosas en el Atleti. El estadio, el escudo y esos balones que en tiempos pretéritos entraban y nos ponían el partido cuesta arriba. Pero no entró y el Atleti tuvo la suya, casi de seguido, con un zapatazo de Filipe Luis que casi revienta la cruceta. Una por otra. Empate a todo. Y Luciano Vietto, de titular, con muchas ganas y poco cuerpo, como un juvenil sin confianza, como si tuviera miedo a ser mejor que el resto. Se ve que lleva el fútbol dentro y que el Cholo se lo quiere sacar. Seguiremos esperando. Hoy perdió una nueva oportunidad.

Lo de Oblak es un escándalo que no podemos dejar de destacar. Como dice mi hermano, el día que sonría la va a acabar de liar. Impresionante nuestro portero. Y hoy no iba de blanco (espero que, al menos en casa, nunca más se vuelva a decolorar).

En la segunda parte el Atleti, jugando contra el fondo sur (tres goles en dos partidos en la misma portería), se encontró con el primero tras un regalo de "Chonchi" y la astucia, rapidez y eficacia de Carrasco. El belga, cuando no hay que pasar la bola, es un crack. Gol y celebración con los aficionados subiéndose a la grada. Amarilla. No entiendo el reglamento.
El segundo gol se inicia con una jugada donde el gremlin Antuán se la pasa a Filipe y este, en vez de disparar, se la cede al francés, con el portero tapándole la portería para acabar colándosela entre las piernas. Dos cero. Y casi seguido un penalti a tres metros del árbitro que este no quiso pitar. Ignoramos el motivo. Suponemos que le pareció un 3-0 demasiado castigo.

Y luego los cambios. Entraron Correa, Thomas y Gameiro. Yo quería que marcase el francés. No pudo ser. Correa no estuvo muy fino y Thomas sigue creciendo. 

Diego Costa estuvo en la grada y la nota más graciosa la pusieron los del Frente Atlético (seguidos por todo el estadio) cantándole a Berizzo el "saca a Vitolo, Berizzo, saca a Vitolo" cuando se disponía a hacer un cambio.

El Sevilla tiene un equipazo. Bien plantados en el campo y con futbolistas de mucho nivel. El de hoy es un triunfo muy importante. En el Pizjuán vamos a tener que sudar tinta. 

Y ahora a pensar en el Chelsea. El miércoles. En el mayor atasco que los madrileños vayan a recordar. Va a ser histórico. Yo calculo que hasta el final de la primera parte no se va a llenar. 

Y aúpa Atleti. Que este año sí que sí.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Que Griezmann nos asista


Athletic 1 - Atleti 2

Cuando se te estropea el plan pero todo sale bien, a pesar de los Estradas Fernández de la vida. Mi miércoles, el Atleti. Tal cual.

Porque ayer mi amante, esposa y bilbaína compañera se alargó en sus tareas laborales y no pudo hacerme el relevo, como estaba previsto, con nuestras dos criaturas rojiblancas. Porque ayer salió el Atleti con Giménez y Gaitán por la derecha, Thomas y Saúl mandando en el centro del campo y un Correa que volvió a la titularidad junto a un Griezmann al que se le da bien San Mamés. El Cholo nos volvía a sorprender demostrando que en este equipo todos son titulares, que los planes pueden cambiar pero que, al final, el Atleti es el mismo. O mejor.

Después de los deberes y el parque nos subimos a casa, nos aseamos y nos pusimos cómodos para ver un poco los dibujos en nuestra única tele mientras esperábamos la llegada de mi costilla vizcaína. Puse el partido en el móvil y los del grupo de whatsapp "Atléticos de fondo" no paraban de comentar. Como siempre. El equipo no carburaba y, justo cuando empiezan las críticas a Gaitán, el argentino se inventa una jugada por la izquierda con un balón envenenado que el porterazo del Athletic roza lo justo con la yema de los guantes para que pegue estrepitosamente en el poste. Casi.

Me llama mi señora para comentarme que se alarga la reunión, que si me puedo encargar de las cenas. Pongo la radio en la cocina y empiezo a batir los huevos de las tortillas cuando el árbitro se inventa un penalti (luego lo vi en el resumen. Literal. Se lo inventa). Y Oblak vuelve a parárselo. Desde Milán parece que le ha dado al impresionante muro por ahí. Misterios misteriosos. Como el crecimiento de su pelo y la herida que se hizo en el codo sin que Estrada Fernández la volviese a liar. Porque el árbitro, a pesar de la victoria, fue sibilinamente perjudicial para nuestros intereses. Se inventó este penalti en contra, no pitó uno clarísimo a Griezmann (que se quedó protestando en lugar de seguir con la jugada al ver que no lo pitaba. En su descargo -en el del francés- también hay que decir que le habían anulado un gol legal y no dijo esta boca es mía). Descanso. 

Siento a las niñas en la mesa de la terraza y les planto las tortillas francesas en homenaje a un Griezmann que parece enchufado (por fin). Pongo la radio en el móvil y antes de que se lleven el primer trozo a la boca, gol. Golazo. Griezmann sirve un pase de fantasía a Koke que, de primeras, la deja atrás para que Ángel Corazoncito Correa marque su tercer gol en cinco partidos. Este año sí. El cuervo de San Lorenzo empieza a volar alto en el Atleti, a cumplir el pedido del Cholo, a convertirse en el delantero que es y que estábamos esperando. Y don Antuán... madre mía de mi vida y de mi corazón: El pase fantástico. 

Comienza la segunda parte y mensaje de la madre de mis criaturas. Que la cosa está complicada, que las acueste porque no llega al cuento. Dicho y hecho. Empieza la segunda mitad y les doy el jarabe de la tos, nos cepillamos los dientes y le curo a la mayor una heridita que le ha salido en la boca. Otra vez los dibujos y yo con el partido en el móvil. Gol. El gabacho de los pelos absurdos y las celebraciones infames, el tipo que va y viene, el crack que dejó de hacer lo que mejor sabe para especular sobre su futuro, lo vuelve a hacer. Pase impresionante para Carrasco que controla de forma magistral y la coloca pegada a la base del palo. Dos cero, hasta luego.

Pero no. Somos el Atleti. Se acaban los dibujos de las niñas. Les doy dos opciones: ir a la cama sin cuento o quedarse conmigo a ver el partido. Como era de esperar nos quedamos los tres en el sofá. Le explico a Lucía que hoy los nuestros son los de azul y rosa, que los de rojo y blanco son los de Bilbao, de los que nacimos nosotros. Y que esos son el equipo de los primos del Norte, que hay que animar a los de azul. María dice que ella va con el Atleti, "por supuesto". Y se quedan dormidas antes de que Ziganda saque a un chaval por banda izquierda, un tal Córdoba, que no deja de meter balones peligrosos al área. Al final, en el descuento, recorta distancias uno de los nuestros, Raúl García, después de que el árbitro anulase un gol en fuera de juego (esta vez sí, acertadamente) a un Iñaki Williams lejos de su mejor versión. 2-1. Final. Las niñas dormidas en el sofá.

Me las llevo en brazos a la cama y me pongo a ver las repeticiones. Llega mi Eva que es Cristina y mientras me cuenta sus complicadas reuniones tengo de fondo a la vikingada. Nada ha salido como había planeado y, sin embargo, ha sido mejor de lo esperado. El Atleti se mete arriba con tres puntos. Oblak vuelve a demostrar que es un porterazo. Griezmann ha dado dos asistencias de escándalo. Correa se confirma. Carrasco cuando no regatea suma y Giménez es como Saúl, un todocampista que cumple de sobra le pongas donde le pongas. Gol del Betis. En el 93. A ver quien se duerme con esta sonrisa que se me ha puesto ahora.

Aúpa Atleti.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Los ritmos del Metropolitano



Atleti 1 - Málaga 0
Inauguración del Metropolitano 

Por fin nos juntábamos con la familia atlética. Muchos meses a golpe de whatsapp deseando que llegara este momento tras la triste y emotiva despedida de nuestro Vicente Calderón. Cuarta jornada contra un Málaga cerísimo (cero puntos y cero goles) dirigido por un madridista de la Ciudad de los Ángeles (Villaverde) y donde juegan su hijo Adrián y Borja Bastón, canterano del Atleti y vecino del mismo barrio que Míchel, Michel, Michel... (no pudimos contenernos. Y no es homofobia, es tradición e historia. Que le pregunten a Valderrama si no).

Cambio de ritmos y de rutinas. De espacios y tiempos. Era el día de la inauguración del nuevo templo atlético, del Metropolitano que ya sustituye al Vicente Calderón. El partido, uno de los 18 que jugaremos esta Liga en casa, contra un equipo que ni fu ni fa. Horario de bocata. Pero con los nervios, todos bien pronto en los alrededores de la antigua Peineta para inspeccionar, localizar, marcar el territorio y, los más impacientes, a hacer cola para entrar.

La SAD montó atracciones para niños y mayores en la inmensa explanada encementada que rodea el Metropolitano (me niego a usar el Wanda de esta panda). Colas interminables para los baños químicos. Colas considerables para las atracciones infantiles. Colas insoportables para los tickets de las copas y las cervezas que se dispensaban en furgonetas muy hipsters y "modelnas" con nombre anglosajón (food trucks) en sustitución de los bares tradicionales inexistentes en los alrededores. Porque el Metropolitano es acojonante, pero está en un descampado. Hay terreno suficiente para sembrar trigo, cebada, marihuana o lo que quiera que le den al nuevo Indi para tener esos ojos tan espídicos. Nuevos ritmos, nuevas costumbres, nuevos tiempos y odio eterno al fútbol moderno. Que sí, pero que no. 

Nosotros logramos escabullirnos porque conocemos bien Las Musas y Canillejas. Fuimos primero de bares, y después a las "fudtrac". Rodeamos el Metropolitano y vimos a Manuel Briñas esperando en la entrada del túnel de los autobuses de las dos plantillas. A Capón con una joven guiándole por entre las atracciones infantiles. Saludamos a algunos miembros de la Peña Los50 implicados en poner ritmo de "rocanrol" en los alrededores del nuevo estadio. Hicimos fotos a la bandera con el logotipo enderezado y a la placa de Arteche después de comprobar que la del traidor mexicano era la que más expectación y residuos concentraba a partes iguales.

Nos encantó el gran aparcamiento para los autobuses de las Peñas rojiblancas junto al Metropolitano. Nos extrañó que no hubiera ni una escalera mecánica para subir a lo alto de la zona de la antigua Peineta. Ni a ninguna de las otras gradas. Tampoco vimos ascensores. Cosa rara en el siglo XXI. Demasiada escalera para mi gusto.

Ya dentro del estadio todos nos quedamos maravillados. Nosotros seguimos en el fondo sur, encima del Frente Atlético. Entramos en cota cero. Cero escaleras. Ni lluvia, ni sol. Baños de sobra y limpios. Asientos amplios y pasillos anchos. Nos han dejado el viento. Y seguro que encontramos pronto algo de lo que quejarnos como los nuevos ricos cuando pasan de un piso de 90 metros sin garaje a un ático con piscina y pádel en urbanización con vigilante privado. El wifi de Wanda ancha, muy bien, pero con la contraseña "madridistashijosdeputa" tampoco funcionaba.

En el asiento abatible e ignífugo una bandera conmemorativa de tela. De tela!!! Nos la llevamos a casa después de agitarla sin descanso al tiempo que aprendíamos, a golpe de golpes, a bajar el asiento del culo para sentarnos después de habernos levantado. Uy!!

Y comenzó el sarao de la inauguración. El campo no se llenó. Y nunca se llenará. Hay demasiadas zonas VIP para un equipo con una afición tan popular (y peculiar). Los huecos que vacíos correspondían a estas zonas de guiris y adinerados, de gente cool y guapa que la SAD quiere traer al Metropolitano que llama. Wanda para llenarse el bolsillo y seguir forrándose el riñón vendiendo una experiencia en la que los aficionados y abonados formamos parte de su espectáculo. Nos convertimos en figuración con nuestros cánticos y danzas para alimentar su negocio con nuestra pasión. Otros ritmos, los mismos timos.

El ritmo de la inauguración fue trepidante. Y como dice Jose, hermano de fondo y padre de Darío, mezclaron churras con merinas, minutos de silencio en recuerdo al fallecido socio número uno con la ovación de agradecimiento al rey colchonero, El Preparado, el sexto. La patrulla Águila pintó la bandera en el cielo redondo del nuevo campo y, aunque somos más de la Patrulla Canina, aplaudimos a los paracaidistas que salían del campo con la bandera de España al tiempo que Gárate, Torres y Hugo hacían el saque de honor y el de la megafonia avisaba que después del partido nos quedásemos justo antes (o a la vez) que su voz era atropellada por el himno del Calderón a un volúmen ensordecedor. Y mira que gritamos. Porque durante toda la previa el Frente y el público del Metropolitano alzó fuerte la voz. Fallaron los ritmos. Abarcar mucho en poco tiempo. Las prisas. Los miedos. Hacer las cosas sin consultar y no dejar espacios ninsilencios no sea que los atléticos se puedan manifestar. La dictadura de la modernidad, de los delincuentes del palco, de los ilegítimos propietarios que cambian escudo, campo y lo que haga falta a fin de engrosar sus ingresos. Y todo sin preguntar.

El partido fue lo de menos. El Atleti salió a no perder. A marcar en el segundo tiempo en la portería del
fondo sur. Los futbolistas estaban más pendientes de la grada que del balón. De si los videomarcadores dejaban otra vez de funcionar que de su par. De si se escuchaban los cánticos en todo el estadio que de presionar. El Atleti tuvo el balón, estuvo en el campo del Málaga, pero no creó peligro. Sólo Correa se mostró con ganas. La defensa, muy sobria y segura ante un equipo inofensivo como el Málaga paralizado ayer ante los fuegos artificiales del estreno del Nuevo Metropolitano. Oblak tuvo dos intervenciones de mérito. Un mano a mano con Borja en la primera parte que sacó con unos reflejos  prodigiosos y un lanzamiento por arriba en la segunda mitad que tocó lo justo y necesario para evitar el empate.

El gol lo marcó un desaparecido Griezmann adelantándose a la defensa tras una jugada eléctrica de Angel Corazoncito Correa. Justo cuando Torres estaba en la banda sin la sudadera para entrar por el gabacho. Desconocido, ausente y más centrado en su Twitter y sus anuncios que en hacer lo que mejor sabe: jugar como Dios al fútbol.

Tres puntos. Estadio estrenado en Liga. Me encanta el Metropolitano. Lástima que con estos dueños los aficionados seamos mera figuración a la que seguir exprimiendo. No queda más que resignarse, que coger el ritmo, que adaptarse a los nuevos tiempos. Es lo que tiene estar enamorado del Atleti, que. Onlo pueden entender, que no se puede explicar.

"Muchaaaaachos, hoy viajamos juntos otra veeeeez..."

Aúpa Atleti. Siempre. 


martes, 12 de septiembre de 2017

Convencer sin vencer



Roma 0 - Atleti 0

Salía el Cholo en Roma con una alineación pasando olímpicamente de los que creen saberlo todo. Con Savic y Godín flanqueados por un Juanfran bravisimo en defensa y un Filipe Luis inmenso en todas las facetas. Volvía el Gabitán Fernández a la medular canterana y poderosa con Koke, Saúl y Thomas. Arriba el regreso de un desaparecido y mediático Griezmann y la sorprendente apuesta por Luciano Vietto. 

A los dos minutos Saúl lanzaba el balón al poste y comenzaba el recital del Atleti en su renovado intento por conseguir el trofeo continental que nos falta. Luego fallarían sus ocasiones Vietto, Griezmann y Koke. Oblak haría un paradón y, en el descanso, nadie se explicaba cómo aún el Atleti no la había sabido meter. Cómo no había querido entrar.

Correa, Carrasco y Gaitán sustituyeron a Gabi, Vietto y Griezmann para fallar sus ocasiones. Saúl volvería a tirar al palo en el 90 para terminar como empezamos, con un increíble "Uy!" Y la sensación de que cuando el balón comience a entrar, golearemos.

Muy bien el Atleti en todo menos en el gol que nos impidió vencer después de convencer. Hicimos internacional al portero brasileño del conjunto romano y fallamos ocasiones que un equipo de élite no puede perdonar. Impresionante Filipe Luis en su lateral, poderoso Thomas, incansable Saúl y todo coraje, pulmón y corazón el Gabitán Fernández. Por poner pegas me quejaría de la falta de contundencia y mala leche de Vietto, la desaparición de Griezmann en constante fuera de juego y el exceso de egoísmo de Carrasco en un juego de equipo. De Gaitán, horchata para todos.

Al acabar el partido el Cholo explicó que para acabar con la falta de gol la solución es seguir insistiendo. Y me volvió a conquistar. Una vez más. Y no sé cuántas van. A Correa la entrevistadora le pregunta lo mismo, lo de que falta el gol, y Angelito le suelta que no, que llevamos siete goles en cuatro partidos. Que aún no hemos perdido. Y no le falta razón al pequeño cuervo de corazón atlético. 

Y ahora sí, con el punto romano en el casillero europeo, a empezar a pensar en el reencuentro de afición y equipo en el nuevo estadio, en el Metropolitano. Aunque no esté acabado. Ya estoy nervioso. Si juegan como hoy lo estrenaremos metiéndole al Málaga unos cuantos.

Aúpa Atleti. Siempre.