domingo, 17 de diciembre de 2017

Pero estáis eliminados de la Champions











Atleti 1 - Alavés 0

“El Atleti está fatal”. Esa es la conclusión que uno saca escuchando radios, viendo telediarios y leyendo prensa de la que se autodenomina sería y de la otra, de la deportiva. “El Atleti no juega a nada”. Y te lo suelta en el ascensor un vecino que asoma los cuernos al sol, en el trabajo una compañera que no ha ido en su vida a un campo de fútbol y en la cola del Mercadona una señora con zapatillas de andar por casa ataviada con el chándal de la multinacional incolora en rosa chillón. 

Y claro, el que no tiene la oportunidad de ir al Metropolitano, o de ver todos los partidos del Atleti, acaba creyéndose que este es el peor año del Cholo, que en el nuevo estadio no hace frío y que el Frente Atlético y los aficionados no increparon ayer al peor presidente que ha tenido el equipo en sus 114 años de historia. Eso sin contar que sigue sin llenarse el campo y que, debido al exceso de zona VIP, nunca se llenará. Pero sigamos con el fútbol. No hablamos de negocio, ni de pasión, sino de competición. 

Ayer el Alavés hizo una gran primera parte. Si juega así lo que resta de temporada el año que viene volverá a Europa. Sólido en defensa y muy rápido al contraataque. Ayer el Cholo volvió a dar una lección de fútbol. Tras una primera parte de atasco en el centro y sin llegadas claras, dejo en el vestuario a Thomas y dio salida a Correa en la segunda mitad para que inventase algo. Y se notó. Pero no era suficiente. En nuestro sector ya se pedían los Cholocambios. Y como si le hubiéramos parido. Torres y Carrasco por Saúl y Gameiro. Sí, por Saúl. Raro. Pero el Cholo los conoce mejor que nadie. Volvió a acertar. 

El hombre sin vocales y sin explicaciones, el misterioso balcánico de la banda derecha, nuestro “Venancio” sin lesionar y a medio vender, se vuelve a sacar otro balón desde la banda como el del Benito Villamarín. Torres hace de nueve y se estira como la madre de Los Increíbles. Gol. Éxtasis. Porque en el Calderón o en el Metropolitano los goles del Atleti son una explosión pero los de Fernando José Torres Sanz son un regalo de Dios, una epifanía, la exaltación del amor.

Y así salimos del congelador cubierto en el teso del  páramo, a orillas de la M-40. Con una sonrisa de oreja a oreja. Con otro uno cero de esos que tanto joden. Con gol del cojo, el acabado, el que nunca quiso fichar por el lado oscuro y fácil de la vida. Segundos en Liga. Contradiciendo el discurso oficial. Molestando. 

Llego a casa, enchufo el móvil y leo incrédulo: “Pero estáis eliminados de Champions”. Y me sobrecoge una ternura... criaturitas.

Aúpa Atleti. Siempre.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

A la mierda



Chelsea 1 - Atleti 1

A la mierda la Champions. Se acabó. No hemos pasado la fase de grupos. El Chelsea al que empatamos ayer y que nos ganó en el último suspiro en el Metropolitano fue segundo de grupo. La Roma que se nos escapó viva en su casa, arañándonos un empate sin goles y a la que superamos con poderío en casa, esa Roma que no nos ha podido vencer, fue primera de grupo. Porque empatar dos veces contra el desconocido e inolvidable Qarabaj tiene este merecido castigo. A la mierda la Champions.

A la mierda de la Europalí (el Gabitán dixit). Una Europalí que, para los del calentón excusable post partido, para los de nuevo cuño y para los de frágil memoria, nos ha dado mucho. Sin ir más lejos nos devolvió a la senda de los títulos europeos casi medio siglo después, en 2010. Y luego repetimos en 2012. Curiosamente los mismos años en que nos convertimos en súpercampeones de Europa sin haber ganado la maldita Champions. Que somos únicos también en estos asuntos de ganar Intercontinentales sin campeonar en el continente. 

Al poco de caer eliminados los vikingos asomaron sus cuernos recordándome que este año no nos podrían eliminar. Otros me pedían un análisis comparativo de presupuestos con el Qarabaj. Y aunque me da mucha pereza dedicarles un segundo de mi vida, les volví a explicar que somos únicos, especiales, invencibles en la derrota, orgullosos de ser, no de estar. Les recordé que el premio es ser del Atleti, que lo otro sólo son títulos. Que como bien dice el Cholo, “para motivarnos no necesitamos una competición o un trofeo, para motivarnos nos basta la camiseta rojiblanca”. Y sé que no lo pueden entender, que para ellos el fútbol está unido al triunfo, aunque sea injusto, inmerecido, a costa de ultrajar y saquear al rival. Pero para nosotros, el Atleti es mucho más. El Atleti es un modo de entender la vida. Es elegir el camino difícil, es luchar el doble para conseguir la mitad. 

En el grupo de correo  de Los50 uno enviaba su reserva en Lyon para la final de la Europalí 2018. Otro apostaba on line a que la ganábamos y prometía gambas para todos en la comida de julio. Todos se mostraban jodidos por la eliminación al tiempo que orgullosos de ser del Atleti y del rendimiento de la plantilla. Uno aclaraba que no se trataba del final, sino que ahora empezaba otro camino. Porque lo bueno del Atleti no es que juegue Champions, Europalí, Copa, Liga o el Villa de Madrid. Lo bueno del Atleti es que nos hace sentirnos vivos. Tocar el cielo con los dedos y besar el suelo con los piños. Lo bueno del Atleti es que es real, como la vida misma, no un mundo virtual de triunfos propio de amargados sin nada que celebrar. 

Gracias Atleti por esta mierda de fase de grupos. Gracias porque lo vais a dar todo en la mierda de la Europalí. Gracias por recordarnos que no somos tan mierdas como los mierdas que sí. Gracias porque el sábado en Sevilla podréis hacer feliz a Quique Setién ganando a su equipo por más de uno. Gracias porque seguís imbatidos en Liga, con paso firme en Copa, con posibilidades de volver a ser supercampeones de Europa. Pero sobre todas las cosas, gracias por no ser como ellos, por hacerme ser cada vez más fuerte, por hacerme feliz.

Aúpa Atleti. Siempre

domingo, 3 de diciembre de 2017

Carta de un Filipense



Atleti 2 - Real Sociedad 1

Hermanos en la fe atlética, os escribo como filipense convencido. De los de antes y después del breve error azul. Como agradecido aficionado rojiblanco del trabajo desplegado por Filipe Luis Kasmirski, el brasileño propietario de la banda izquierda del Metropolitano. Un lugar en el que tanto en ataque como en defensa -y a pesar del despliegue físico y táctico de Odriozola y Eusebio- consiguió salir airoso y triunfante (aunque echásemos de menos las ayudas de Koke, de Saúl y de Carrasco). 

Ayer Filipe fue el amo y señor de la izquierda rojiblanca. Fue tal su dominio que se permitió empezar la remontada marcando con la derecha. Es el décimo gol que firma nuestro brasileño, el tercero que le clava a la Real Sociedad de Griezmann a la que el francés acabó de finiquitar en un remate cargado de fe a dos minutos del final.

Se volvió loco Filipe en la celebración, casi tanto como los 50.000 aficionados atléticos (la zona de clientes VIPkingos volvió a registrar una triste imagen) que habíamos visto como el equipo de Ñoñosti nos pintaba la cara durante la primera media hora perdonándonos la vida en tres ocasiones de gol. La de William José solo ante Oblak por encima del larguero nos hizo sentir que no somos los únicos. Fue algo solidario. Un espejo de nuestros delanteros. El gol en un penalti tan innecesario como inexistente (el delantero txuriurdin jamás hubiera llegado a ese balón) fue el revulsivo. El Atleti se puso las pilas cuando vinieron mal dadas. Y empezó el festival de Filipe en ataque. Y las ocasiones falladas por Gameiro y Correa. Otra vez y otra más.

En la segunda parte el equipo parecía otro. Los filipenses dejamos de quejarnos por la falta de apoyos al brasileño en defensa (era un ataque constante de los nuestros). Ellos contraatacaban muy rápido y con mucho peligro, pero nuestra izquierda era un puñal. Filipe volvió a correr la banda y se metió con el balón hacia el centro, en el área, regateó para cambiársela de pie y disparó. Gol. Por fin. El lateral izquierdo era el que marcaba para empatar. 

Luego vino el monólogo de errores del Atleti. Los Cholocambios (Torres y Carrasco por Gameiro y Correa) funcionaron desde la primera jugada en u balón que Torres prolonga por la izquierda a Carrasco para que la ponga al área y Griezmann avise de que vamos a por el partido. Y a falta de dos minutos, el gol, el éxtasis, las emociones del Calderón en un estadio nuevo, a cubierto, con un frío de pelotas y recortando dos puntos al líder que había empatado en casa. 

Y ahí andamos. A seis del Barça, habiendo jugado con todos los de arriba, sin haber podido fichar y pensando en el error azul de Filipe, de Costa, en ese Chelsea al que tenemos que ganar en Champions aunque sabemos que todos los caminos llevan a Roma. 

Los filipenses nunca dejamos de creer. 

Aúpa Atleti. Siempre

jueves, 30 de noviembre de 2017

En las botas de Vietto


Atleti 3 - Elche 0

Empatía es la participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella, generalmente en los sentimientos de otra persona. Meterse en sus zapatos. Ponerse sus botas. 

En el caso de Vietto no es fácil. Un delantero que lleva muchos partidos sin marcar, que tiene pocas oportunidades de jugar y que, cuando juega, lo hace bien pero no ve puerta. Un chico que deslumbro en Villarreal, que nos marcó un golazo en el Calderón y que, desde que llegó al Atleti ha sentido el peso de la camiseta de nuestro equipo como una auténtica losa. Salió hacia Sevilla para tener más minutos con el fin de que recuperase la confianza a base de goles. Pero tampoco. Regresó para estrenar el Metropolitano, el escudo chino, la horrorosa camiseta de rayajos diagonales... pero no porque el Cholo le quisiese, no. Regreso porque alguien en el club no hizo bien su trabajo y nos sancionaron sin poder inscribir a nuevos futbolistas. Y se quedó. Y Simeone trató de rescatarlo para el fútbol. Y el chico vale. Y cuando sale, como ayer contra el Elche, hace todo bien. En defensa es el primero que sujeta la salida del balón. En ataque corre, se desmarca, regatea, pasa y dispara. Pero no marca. Y aunque luche y falle, hay algunos errores que son inexplicables. Ayer, en un Metroplitano con mas público del esperado -en una noche fría, con horario infame, ante un segunda B y con miles de butacas vacías por culpa del doble anillo para los clientes VIPkingos que parte a los aficionados del Metropolitano en dos- Luciano Vietto marró hasta en ocho ocasiones un gol que parecía huirle en jugadas físicamente imposibles de fallar. Especialmente la última, en la que con un 3-0 y doblete de Fernando Torres (muy cerca del triplete si no falla otra tan cantada como esta) el argentino acabó bajando los brazos ante los primeros pitos y risas de los aficionados que habían animado a Luciano -como no dejó de hacer el Cholo- tras fallar las siete anteriores. Había superado al portero. Estaba solo. Sólo tenía que empujarla. Vino un defensa y se la robó. Increíble.


Las redes sociales atléticas (o lo que sea que sean) empezaron a arder con el sarcasmo de los que se ven en octavos y necesitan un chivo expiatorio para verter la amargura de sus vidas miserables. Luciano Vietto fue el elegido para la chanza general. Un futbolista que, supongo, no estará pasando un buen momento. Un profesional que, supongo, querrá hacer su trabajo lo mejor posible para poder seguir viviendo de ello. Un delantero que, supongo, quiere marcar todos los goles posibles para revalorizarse, para sentir el cosquilleo de la fama y el poder que otorgan las masas a los triunfadores. 


Eran inevitables los comentarios humorísticos en la grada con los compañeros de abono. Pero de ahí a pitar a uno de nuestros futbolistas cuando está pasando una mala racha que nos afecta a todos... O reírse de él como si no nos afectar su rendimiento... en fin, que a veces perdemos el norte y no nos damos cuenta de que todo lo que afecte a los que van de rojo y blanco nos afecta a nosotros. Y no se trata de empatía, es puro interés.


Dicho esto, me quedo con las palabras del Cholo sobre Luciano: "Es uno de los que mejor juega, de espaldas, con diagonales, el uno contra uno, elige bien el pase... su posición es ingrata porque si no hace gol hay crítica. Le valoro que no se esconde, que lo intenta, que juega. Malo sería que no esté fino cara al gol y perdiese todas las pelotas. Es uno de los que mejores delanteros que tenemos de cara al juego por eso lo protegemos como hacemos”. Y ojalá siga sumando y marcando mientras sea uno de los nuestros. El resto es filfa.


Aúpa Atleti. Siempre.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Torres nos devuelve la fe


Atleti 2 - Roma 0

Hoy las portadas son para un remate acrobático de una estrella del fútbol que, para nuestra desgracia, habla más fuera que dentro del campo. Un golazo en toda regla de Griezmann. Golazo que, oh casualidad, comienza en las botas del mejor delantero que tenemos ahora mismo, el mejor que hemos tenido nunca y el que siempre será discutido porque, oh casualidad, nunca quiso fichar por la multinacional de la otra acera, porque siempre se ha declarado del Atleti y porque nunca ha abierto la boca para protestar por su situación en un equipo en el que ha llegado a ser la última opción de nuestro querido Cholo. Porque Fernando asume que el grupo está por encima de los intereses particulares. Es un hombre de club, de equipo, de dar un pase magistral a Correa por encima de la defensa para que este asista el primer gol en una noche en la que el Atleti volvió a ser el Atleti, Torres volvió a ser titular y el Metropolitano sonó como el Calderón.
Torres, el chaval de Fuenlabrada que ha batido casi todos los récords en el Atleti, en la Premier, en la selección española. Un tipo que ha ganado todos los títulos que un futbolista puede soñar (Mundial, Eurocopa, Champions, Ligas, Copas, Supercopas...) y que ha dejado de ingresar los millones chinos, cataríes o norteamericanos porque a él, lo que más le gustaría en este mundo, es ganar algo en el club donde se crió, donde debutó, donde se hartó de marcar goles para devolvernos a Primera, donde dejó una millonada para que volviésemos a entrar en Europa (con su venta fichamos a Forlán, Maxi y Simao), donde vino como un regalo de Reyes en la presentación más brutal que jamás se recuerde en la historia del club. Un regreso tildado por la apisonadora mediática que no aguanta sus éxitos como el de un jubilado cojo justo antes de marcarle dos goles al todopoderoso Real Madrid de los desprecios. Luego vino lo del gol cien, después que si estaba enfadado aunque jamás saliese una declaración suya contra nadie y contra nada. En fin... que sí, que Torres está muy mal, y es muy mayor, y está cojo y lo que queráis. Pero en el derbi salió y cambió el rumbo del partido generando una ocasión inmejorable que Gameiro no pudo culminar. Y que ayer, por fin, de titular, se dejó los huevos en el campo y no dejó de presionar desde el minuto uno. Que sigue fijando los centrales, generando espacios, creando un peligro inmenso y acojonanado a las defensas rivales. Vale más Torres por la experiencia acumulada y la rentabilidad de sus esfuerzos que cualquiera de los negados delanteros que tenemos actualmente en la plantilla. Ojalá que fueran todos mejores que él. Creo que el propio Torres firmaría por eso. Porque además de ser el mejor profesional, es también el más atlético de todos ellos.
Hoy las portadas son para el que más cobra y menos rinde, para el que sale siempre de titular y celebra los goles vendiendo champú o echándonos en cara que juega cuando le sale de las pelotas, que para eso es la estrella. Hoy los que no ven más de dos partidos al año del Atleti se vuelven locos hablando maravillas de Antoñito y hasta de su paisano Kevin tras un primer tercio de temporada para meterles en la cárcel por estafa. Y de Torres, ni una línea. Del nueve del Atleti, nada. Del que ayer tuvo en jaque a la defensa y consiguió abrir la lata, nada de nada. Porque jamás le perdonarán su militancia atlética, su antimadridismo, su señorío y elegancia. Su fútbol de equipo sin estridencias.
Mención especial merece el Cholo con su sorprendente alineación defensiva incluyendo a Thomas en el lateral y arriesgándose con dos centrales casi juveniles como Giménez y Lucas, o incluyendo a un combativo Augusto en el centro del campo con Koke dejando fuera a Gabi. Otra vez tuvo razón Diego Pablo. Y otra vez sus cholocambios fueron mano de santo. Impresionante la labor de Filipe Luis que ayer, junto con Torres, fue el hombre del partido.
Hoy los clientes del Wanda y los aficionados del Metropolitano estamos igual de contentos. Y me gusta que los clientes hayan recuperado la fe. Me encanta que haya sido por el partidazo de Torres. Y me pone a mil por hora saber que no saben. Me provoca ternura verles salir del estadio diez minutos antes. Me apena que no estén cuando los jugadores salen tras el partido al césped para agradecer el apoyo. Me sorprende su silencio en nuestros cánticos y me encabronan sus pitidos a los nuestros.
Su ignorancia es mi fortaleza. Orgulloso de no ser como ellos.
Gracias Fernando, gracias Cholo. 

Aúpa Atleti. Siempre. ¡Y que viva el Qarabaj!


lunes, 20 de noviembre de 2017

Mi derbi no es el vuestro


Atleti 0 - Ciervos 0

A veces me hacen dudar. Y llego a pensar que a lo mejor no estuve allí. Sí, lo sé, eso me pasa por consumir, por tener amigos que consumen. Pero es que es inevitable. Lo del sábado sólo fue la última de muchas, la primera del Metropolitano. Un empate que se me antojó escaso si nos atenemos a las oportunidades claras que fallaron Correa al inicio y Gameiro al final. Ellos apenas si tuvieron un churro en jugada de Kroos, media manga de Cristiano en una falta y manga entera de Ramos al meter las napias en el área pequeña. Sumando todas, los de las mocitas apenas inquietaron a Oblak. Aunque, eso sí, en la radio no paraban de decir que el árbitro se había comido tres penaltis, tres, en el área rojiblanca y que Fernández Borbalán había favorecido claramente al Atleti. Y claro, eso es para que uno dude de verdad. Porque allí, en la grada media del fondo sur, entre cánticos y banderas de apoyo a los nuestros, no dejamos de silbar y protestar a un árbitro infame que a cada falta de los nuestros sacaba tarjeta mientras que dejaba a los vecinos y visitantes que disfrutaran del nuevo estadio sin recibir apenas castigo (seis tarjetas al Atleti por dos de los otros). Nada escuché en la radio de la entrada de Isco con los tacos por delante que se fue de rositas. Ni de la posterior mano del malagueño que también quedó sin tarjeta aunque el árbitro la sancionase. Tampoco dijeron nada en la tele de un posible penalti de Cristiano Ronaldo a disparo de Carrasco que a mí me pareció clarísimo porque todos los nuestros lo reclamaron a la vez. No leí nada de la carrera que se metió Juanfran para robarle la cartera al jugador mejor pagado de la multinacional incolora. Tampoco vi en los periódicos reflejada la valentía y la personalidad de un entrenador que quita a su estrella para dar salida a un delantero que lo pueda hacer mejor. El entrenador musulmán del equipo de Concha Espina no quitó a su siete que, dicho sea de paso, está hecho un ocho. Por cierto, el cambio de Griezmann (yo le hubiera dejado en la caseta al descanso) trajo con Fernando Torres aire fresco en la delantera. Suya fue la cesión a Gameiro en ese balón que sacaron bajo palos los defensas blancos.

Ya digo que mi derbi no es el vuestro, el de los medios, el de la gente que sólo ve partidos que se venden como el del siglo, el del año, el clásico y demás eslóganes publicitarios. Pero es que tampoco fue el del resto de los atléticos. Ni siquiera de los que piensan y sienten el fútbol como un servidor.
Mi derbi empezó tomándome una pastilla de valeriana con una infusión de tila. Después vino el golpe en la rodilla cruzando Arcentales y rematando un bolardo en el semáforo. Continuó viendo la butaca de Fran vacía porque una gastroenteritis le había dejado doblado en casa entre la tele, el Acuarius, el sofá y la taza. Siguió con mi mujer acompañándome en la grada y pidiéndome que no cantase el MHDP que tantas veces se merecieron los contrarios. Y con el bocata de jamón, aceite y tomate que se había currado mi hermano. Y con la tortilla de patata de mi suegra. Y con las monedas de chocolate que repartió Darío para celebrar sus primeros doce años acompañado de su abuelo porque su padre tenía guardia. En mi derbi no se silbó a Griezmann porque creemos lo mismo que el Cholo. Sí, es cierto que en ataque se esconde, y que se pasó todo el partido charlando en gabacho con Varane sobre si era mejor el baguette o el cruasán para el café au lait (¡olé!). Pero el "gremlin" se batió el cobre en defensa presionando y robando balones. ¿Qué coño le pasará? En mi derbi, ya digo, animaban los del Frente Atlético y sonaba casi todo el estadio nuevo que -aunque se empeñen los publicistas que me hacen dudar de mi presencia en la Peineta- siguió sin llenarse una vez más. Y es que en mi derbi, mientras desnudábamos el bocata de su papel de plata asistíamos a la desbandada del canapé y la barra libre en el lateral este de vikingos vips, en el anillo superior de la grada media donde están palcos de empresa, en el lateral oeste con el palco de honor vip, y los vips especiales y en las butacas acristaladas de otros vips y la madre que parió al fútbol moderno y chic que se ha apoderado de nuestro campo, de nuestro equipo. Por cierto, ahí sí se puede consumir alcohol. ¿Es que los ricos lo toleran mejor?

Mi derbi, y no me repito más, no es el vuestro. A mí me gustó el Atleti. A mí me pareció que el rival ha sido de los más flojos que he visto desde que llegara el Cholo. Y que si llegamos a tener un delantero inspirado, nos los merendamos. Aunque se empeñen en convencerme de lo contrario. Aunque los medios y sus clientes no paren de decirme que el Atleti se salvó por los pelos, que el árbitro nos favoreció y que el Real Madrid nos perdonó la vida porque no está en forma su delantero (obviando, así como quien no quiere la cosa, el arsenal que tenían en el banquillo y que el francés de Argelia no quiso o supo aprovechar). Por cierto, seguimos invictos en Liga. Por cierto, ya hemos jugado contra Barça, Valencia y Madrid, algo que ellos aún no han acabado de hacer entre sí.

Señores, yo soy del Atleti. El miércoles, contra la Roma, a dar el primer paso para demostrar que nunca dejamos de creer, que jugamos cada partido como si fuera el último, que mientras otros duermen nosotros seguimos soñando.

Siempre Atleti.

martes, 7 de noviembre de 2017

El parón, el parado y el paredón


La victoria en el descuento frente al Dépor me pilló en Ávila. No vi el partido. Según mi "wasá" tampoco hubo mucho que ver. La prensa destacó que el Cholo quitó a Griezmann y sacó a Giménez. No dijo nada de que el hecho de haber dejado en el campo a Thomas nos dio los tres puntos. Ni que la pizarra del Mono Burgos volvió a funcionar como hacía mucho tiempo. Sólo Griezmann. Sólo crisis. Sólo el Cholo que, por cierto, nunca estará solo. Gracias, Diego Pablo.

El parón

Se ha consumido el primer tercio de la temporada y, a pesar de las malas noticias que circulan sobre el Atleti y su juego, estamos ahí arriba. Es curioso, pero los que más me hablan de lo mal que jugamos son los que apenas ven dos partidos del Atleti en toda la temporada. Pero bueno, tendrán razón. Como lo dice la prensa... Yo, que suelo ver alguno más, tengo que decir que no jugamos como antes, cierto. También creo que la base del Atleti va cumpliendo años y que la sanción del TAS (porque los del palco no hicieron bien las cosas -y aquí no se oye ni mú-) ha frenado la natural renovación del equipo. Pero el equipo está el cuarto empatado con el transatlántico incoloro a puntos. A ocho del líder e imbatido como él. Así, como suena. Seis victorias y cinco empates. Veintitrés puntos. En puestos Champions. Y hablando de competiciones europeas. Parece que ya estamos eliminados. Algunos medios (y algunos pesebreros periodistas que han visto mermados sus ingresos con la llegada del Cholo y su salida del entorno rojiblanco) confunden sus deseos con la realidad. Que sí, que hace falta un milagro para pasar de ronda. Que sí, que hay que ganar al Chelsea en Londres y a la Roma en el Metropolitano que, por ahora, es comos si jugáramos fuera (los de los pitos a los nuestros se han equivocado de campo, en serio). Que el Qarabaj tiene que puntuar. Que sí, que lo sé. Pero también sé que el Atleti es el equipo de conseguir imposibles. Estos jugadores, con el Cholo, son capaces de ganarle una Copa en su casa a la Central Lechera y una Liga en la suya a los del "prusés". Y, si me apuran, hasta de remontar en Copa al Elche en nuestro estadio aunque algunos se empeñen en que no acabemos de sentirlo como propio. Al rico silbido vikingo.
Yo solo digo que el parón nos va a venir muy rico. Que los números ahí están y que ladren los que están rabiosos, porque luego será mucho peor. Para ellos, digo.

El parado

Cuando llegó recuerdo que le llamábamos Antoñito. No estaba fino el chaval. Estuvo hasta Navidad sin rascar bola. Fallón y muy nervioso. Falto de ritmo. No cogía el sistema del Cholo y llegaba siempre un segundo tarde a todo. Chupó mucho banquillo. Era normal que le cambiaran. Y le aplaudíamos y le animábamos en el Calderón. ¡Vamos, Antoñito! Llegó el año nuevo y se hinchó a jugar al fútbol. A defender, a dar asistencias y a marcar goles. Golazos que valían puntos y clasificaciones. Así hasta fallar un penalti decisivo en la segunda final de Champions. Y nadie le reprochó nada a don Antonio, que había dejado de ser Antoñito. El problema llegó después, tras ese robo en Milán, tras ese penalti que pegó en el larguero rebotó en el césped y salió hasta fuera del área. Inolvidable. El problema es que hay jugadores que pasan por el Atleti sin que el Atleti pase por ellos. Y al gabacho le pasa esto. Que él y su entorno son muy de redes sociales, de hablar más de la cuenta, de no respetar la historia del club ni la idiosincrasia de su afición. Que hoy me quedo y hago un bailecito y mañana digo que me voy; que quiero ser como Messi y celebro los goles como Cristiano. Que ahora me enfado y no respiro. Que si seguimos así vamos a Segunda, que yo soy del Atleti pero no tanto. Un delirio.
Y es que cuando uno deja de hacer lo que sabe, que es jugar al fútbol, para preocuparse por lo que quiere, que es protagonizar anuncios. Pues como que la cosa no acaba de funcionar. Y más en un juego como el fútbol, que es muy de equipo. De modo que el parón dará para hablar del parado mejor pagado de la plantilla. Porque el Gremlin Griezmann ha dejado de ser de los nuestros, porque se mueve para no salir en la foto.

El paredón

Y lo mismo que el parón liguero dará para llenar páginas y minutos del señor de los peinados, también debería dar para que se hablara mucho y bien del muro defensivo del Atleti donde don Obli Oblak hace que cada día le queramos más. Sólo ha encajado seis tantos en once partidos de Liga. Y hemos jugado contra Barsa y Valencia, que son los más goleadores. Y contra el Sevilla y el siempre peligroso Athletic. Y contra el Villarreal que vuelve a resurgir. Que son once partidos y sólo seis goles encajados, señores. Y con un Atleti sin intensidad y con dos laterales entrados en años a los que ya no les resulta tan sencillo recuperar la posición tras subir a centrar. Un muro, una pared, un paredón. El mismo que tenía yo frente a las narices el otro día, en Ávila, cuando mi teléfono empezó a pitar anunciando el gol de Thomas en el descuento. Un muro. Una muralla. Pero de esto, ya lo veréis, no se hablará. Ni del récord de imabatibilidad del Cholo fuera de casa, ni de que los culpables de que no hayamos podido fichar hayan cambiado de escudo y de estadio sin contar con la masa social. Si acaso se hablará de que Oblak se va al equipo vecino de la capital, que se viene el derbi y, ya se sabe, estas dos semanas darán para que más de media plantilla del Atleti se vaya en enero, para que el Cholo firme por dos o tres equipos diferentes, para eliminarnos de Champions y de Copa sin esperar a milagros ni partidos de vuelta y para darnos por muertos en Liga como cuando el Girona ganó a los vikingos que, entre su hinchada (o lo que sean), sólo se oían juramentos y daban por perdida la competición. 

Lo dicho, que aúpa Atleti. Siempre.